En un reciente informe de la Asociación de Bancos (ABIF), se destaca que Chile ostenta la tasa hipotecaria real más baja de la región, situándose en un 3,97% en unidades de fomento (UF) a junio de 2023. Este dato contrasta significativamente con las tasas estimadas en otros países latinoamericanos, como Perú, donde se registra un 5,34%, y México con un 8,09%. Sin embargo, el Banco Central de Chile reportó un leve aumento de la tasa al 4,07% en septiembre, lo que resalta la pertinencia del debate en torno a la accesibilidad de la vivienda para las familias chilenas, considerando la creciente preocupación por los elevados precios del mercado inmobiliario.
El informe de la ABIF revela una preocupante tendencia entre 2010 y 2026, donde el precio real de la vivienda ha aumentado un asombroso 111%, mientras que los ingresos de los hogares chilenos se han incrementado apenas un 35%. Este desajuste ha llevado a que el dividendo de una vivienda media pase del 25% al 37,5% del ingreso familiar, un hecho que la gerente comercial de JetBrokers, Tracy Dunstan, califica como un verdadero problema. A pesar de las tasas hipotecarias relativamente bajas, los precios de la vivienda están alejándose de lo que los hogares pueden permitirse, lo cual es un indicativo claro de la crisis de accesibilidad en el sector.
En Europa, se observan situaciones similares con el desarrollo de su primer plan de vivienda asequible por parte de la Comisión Europea en diciembre de 2025, después de una década de aumentos de precios superiores al 60%. Durante el segundo trimestre de 2026, la eurozona experimentó un crecimiento medio anual del 4%, con incrementos aún más pronunciados en países como Portugal y España. La estrategia de Bruselas enfatiza la necesidad de aumentar la oferta de viviendas y simplificar los permisos de construcción, lo que resuena con las dificultades que enfrenta Chile y su déficit habitacional que asciende a cerca de 492 mil viviendas según el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu).
La Cámara Chilena de la Construcción (CChC) advirtió que, para el segundo trimestre, el tiempo necesario para agotar la oferta en el Gran Santiago se ha prolongado a 30 meses, mientras que la entrada de nuevas unidades se mantiene un 55% por debajo de los niveles previos a la pandemia. Este fenómeno, junto con el subsidio a la tasa que ha permitido 33,033 operaciones hasta el 25 de septiembre, plantea la necesidad de una evaluación crítica de las políticas anunciadas y su eficacia en abordar la crisis del mercado de la vivienda.
Finalmente, la exención del IVA a partir de diciembre para viviendas con recepción definitiva anterior al 17 de octubre tiene como objetivo fomentar la compra de viviendas terminadas, que son absorbidas en plazos de 24 meses, en contraste con las que se encuentran en construcción o en verde, cuya absorción se extiende a 37 meses. Dunstan enfatiza que aunque estas reformas parecen ir en la dirección correcta, deben ser analizadas en conjunto para evitar generar una presión desmedida en los precios. «Si empujamos la demanda sin una oferta adecuada, los resultados observarán la misma tendencia de presión que vemos en mercados europeos», advierte, sugiriendo una comparación cautelosa para evitar decisiones apresuradas impulsadas por incentivos.










