Un dron ruso impactó el domingo contra el Puente Norte de Kiev, un ataque ocurrido justo cuando el canciller alemán, Friedrich Merz, aterrizaba en la capital ucraniana. Este ataque se produjo en medio de una alarmante escalada de tensiones, donde las sirenas antiaéreas resonaban por toda la ciudad y varias explosiones pudieron escucharse en la distancia. Merz llegó a Kiev con el objetivo de mostrar su apoyo al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, enfatizando que Ucrania requiere urgentemente de respaldo en las próximas semanas. Dijo: «Si no se detiene a Rusia, tarde o temprano su maquinaria de guerra se volverá contra nosotros», subrayando la preocupación de la comunidad internacional sobre la expansión del conflicto.
Este es el segundo ataque en menos de 48 horas contra el Puente Norte, que forma parte de las infraestructuras vitales de la ciudad. Previamente, el Puente Sur, que también conecta las dos márgenes del río Dniéper, fue golpeado en cinco ocasiones, lo que ha generado alarma entre los residentes y las autoridades locales. Funcionarios ucranianos han manifestado que estos ataques están estratégicamente diseñados para dividir la ciudad, ya que la capital está segmentada por el río en áreas comerciales y gubernamentales en un lado y barrios residenciales en el otro. Ante esta amenaza, el ministro de Infraestructura de Ucrania ha anunciado planes para construir cruces alternativos sobre el Dniéper, en caso de que los ataques continúen.
El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó el ataque contra el Puente Norte, argumentando que era una ruta clave para el transporte de tropas y equipos militares. Asimismo, se informó de ataques a buques de carga que trasladaban material militar hacia el puerto de Odesa, además de un ataque a un centro logístico en la región de Kiev. Esta intensificación de los ataques se considera parte de una estrategia diseñada para debilitar la capacidad militar y logística de Ucrania, algo que Merz destacó en su visita, indicando que “se avecinan semanas decisivas” para el conflicto.
A pesar de las advertencias de Rusia sobre la inseguridad de Kiev para los visitantes extranjeros, el canciller Merz, acompañado por su ministra de Asuntos Económicos y Energía, Katarina Reiche, reafirmó el compromiso de Alemania de apoyar a Ucrania. Las potencias europeas están tratando de consolidar una alianza industrial y militar con Ucrania, y se prevé que Berlín destine más de 1.000 millones de euros en ayuda militar, así como 350 millones de euros para reparar la infraestructura energética dañada. Este tipo de apoyo es vital para Ucrania dado el contexto de la guerra.
En medio de esta agitación, el presidente Zelensky ha señalado que la necesidad defensiva de su país está creciendo debido a la campaña aérea agresiva de Rusia. Moscú ha comenzado a utilizar drones acelerados del tipo Shahed, que son difíciles de interceptar para los sistemas de defensa aérea de Ucrania. Mientras tanto, Zelensky ha expresado su intención de intensificar las respuestas a los ataques rusos, incluso atacando refinerías de petróleo rusas, lo que ha generado tensiones adicionales, especialmente tras las recomendaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, de evitar tales acciones debido al impacto en los precios mundiales del petróleo. Esta dinámica resalta la complejidad de la guerra y los diferentes intereses en juego.










